Tejido ovárico, vía para preservar la fertilidad
Diario Médico 19/09/2006 Patricia Morén. Barcelona
La congelación del tejido ovárico es una de las alternativas posibles para preservar la fertilidad en las pacientes oncológicas en edad fértil sometidas a radioterapia y quimioterapia. No obstante, aún es experimental.
La congelación del tejido ovárico es una de las nuevas alternativas posibles para preservar la fertilidad en pacientes oncológicas tratadas con quimioterapia y radioterapia. Pero aún se halla en fase experimental.
En mundo sólo ha habido dos nacimientos de niños obtenidos tras la descongelación de tejido ovárico y su posterior implantación. Han sido conseguidos por los grupos de Jehosuha Dor, del Centro Médico Sheba, de Tel-Aviv, y de Jacques Donnez, de la Universidad Católica de Lovaina, de Bruselas.
El USP-Instituto Universitario Dexeus ha congelado el tejido ovárico de 19 pacientes, con la autorización del Ministerio de Sanidad, aunque aún no ha utilizado este material. El tiempo en que puede implantarse en la paciente ‘lo marca el oncólogo’, ha explicado Pedro Barri, director del Departamento de Obstetricia, Ginecología y Reproducción del USP-Instituto Universitario Dexeus. Este departamento ha organizado, junto a la Fundación Santiago Dexeus Font y Serono España, el Simposio Internacional Fundación Serono, en Barcelona con 230 asistentes.
Barri destacó que actualmente la oferta de tratamiento s para reparar el daño gonadal tras un tratamiento antineoplásico ‘depende de cada médico, cuando debería ser parte de la rutina’. Además, deberían crearse registros nacionales y oficiales del cáncer para conocer la casuística de pacientes que los precisan y cuántos han congelado tejido testicular u ovárico, algo que sí posee Israel.
Dor, procedente de ese país y autor del nacimiento de un niño gracias a tejido ovárico, explicó el caso. La madre, de 28 años, había sido diagnosticada de un linfoma no Hodgkin con masa en el mediastino en el año 2000. Casada y con un hijo, fue sometida a un protocolo de quimioterapia, tras el cual sufrió una recidiva y amenorrea. Se le practicó entonces una ooforectomía parcial y se le extrajeron folículos primordiales. Después, fue sometida a otra línea de quimioterapia y a un trasplante de médula ósea; se le injertaron los folículos y fue fecundada. A las 38 semanas se le practicó una cesárea y alumbró una niña sana, de 3,8 kilos. Al final, la paciente, a la que se le había logrado revertir un proceso menopáusico, volvió a presentar fallo ovárico.
En relación a la congelación del tejido ovárico, Barri ha puntualizado que hasta ahora se ha basado en la obtención, por laparoscopia, de fragmentos de tejido ovárico para congelarlos, mientras que ahora hay grupos que están empezando a congelar el ovario completo con perfusión sanguínea. Está indicada en neoplasias extrapélvicas y en las pélvicas sistémicas, no ginecológicas y ginecológicas.
Radioterapia, citotóxicos y daño gonadal
El daño gonadal se correlaciona con la cantidad de dosis de radioterapia y quimioterapia que se aplica a los pacientes oncológicos y a la edad. ‘Cuanto mayor es la dosis y la edad, más probabilidades hay de una afectación del cien por cien de la fertilidad y de que ésta sea definitiva’, ha afirmado Pedro Barri. Este riesgo es bajo si la radioterapia se aplica en dosis de menos de 600 cGY; medio, si éstas son de menos de 1.000 cGY; y alto, si se administran más de 1.000 cGY.
Los agentes quimioterápicos asociados con un riesgo alto de daño gonadal son busulfán, clorambucilo, ciclofosfamida, dacarbicina, melfalán, mostaza nitrogenada y procarbacina; con el riesgo medio, adriamicina, carboplatino y cisplatino; y con bajo riesgo o que no entrañan riesgo son actinomicina D, bleomicina, 5-fluorouracilo, metotrexato y vincristina.
Las alternativas al daño gonadal son la congelación de semen, tejido testicular, ovocitos, tejido ovárico, embriones, inseminación de donante, donación de ovocitos y subrogación uterina.